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Seguro que has oído hablar de la dieta cetónica. Pues bien, obtiene su nombre del objetivo que persigue en el cuerpo:  la cetosis.  Este estado, es una situación metabólica del organismo provocada por una ingesta pobre en carbohidratos, lo que obliga a utilizar las grasas (tanto las que ingerimos como las que tenemos almacenadas) a fin de obtener energía, generando unos compuestos en el hígado denominados cuerpos cetónicos.

En estado de cetosis el cuerpo es capaz de “quemar” grasas fácilmente, incluyendo las reservas propias del individuo. Por eso hay muchas dietas de adelgazamiento que inducen a dicho estado con el objetivo de reducir grasa.

Los cuerpos cetónicos se forman en situaciones en las que el metabolismo de la glucosa no está haciendo su trabajo. Esto puede ser debido a cuatro causas principalmente:

  1. Descompensación diabética: con cifras elevadas de glucagón en sangre (cuya función es estimular la producción de glucosa por el hígado)
  2. Hipoglucemia
  3. Ayuno prolongado
  4. Restricción de hidratos de carbono y moderación de proteínas como el  la dieta cetogénica​

Con dietas con un aporte de hidratos de carbono por debajo de 50 grs al día las reservas de glucosa resultan insuficientes. Durante periodos de ayuno, el suministro de cuerpos cetónicos se convierte, por ejemplo, en el principal proveedor de energía para el cerebro (el 60-70 % del total energético). El resto (30-40 %) procede de la glucosa obtenida a partir de varias fuentes, principalmente a partir de aminoácidos que forman parte de las proteínas y del glicerol de los triglicéridos.

Vía | Saludabit

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